Como ha pasado en el césped en el caso de este pelargonium también la casualidad se ha aliado conmigo.
Es uno de esos pelargoniums que sus ramas huelen a limón. Sus flores son insignificantes aunque florece mucho.
Lo tenía en una maceta y había crecido muy a lo alto , así es que el viento se encargaba de tumbar la maceta cada dos por tres. Supongo que a vosotros también os pasa. Los que nos gustan las plantas somos incapaces de tirar una rama a la basura. Yo hago viajes cargadas de macetas de suculentas que es lo mío porque antes de tirarlas se las prefiero regalar a mis amigos murcianos.
Así es que clavé la ramita en el suelo y le ha dado por crecer. En la foto no lo apreciáis pero medirá unos 70cms de altura x más o menos lo mismo de ancho.Los troncos apreciables en esa foto minen unos 5cms de diámetro. Dice una amiga mía que en el Norte las plantas padecen gigantismo. Y algo parecido sucede. Otro día os lo enseñaré en la maceta y veréis la diferencia.
He puesto mi mano para que os hagáis una idea de las hojas. No sé si es poque el invierno está siendo amable pero la verdad es que tiene un follaje verde precioso que apenas se aprecia en la foto.
Saludos
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